Madrugada del 25 Abril de 1977, Pampa Lluscuma (Primera Región de Chile) a tan solo 5 kilómetros de la localidad de Putre.
Valdés y cinco de sus hombres cantaban y reían alrededor de una fogata para combatir, como es habitual en la precordillera andina, el intenso frió de hasta 15 grados bajo cero.
Alguien miró el reloj. Eran las 3:45 cuando, de repente, llegaron corriendo Pedro Rosales y Juan Reyes, que se encontraban realizando la guardia, gritando muy nerviosos y asustados, «¡Vengan, vengan a ver lo que ocurre en el cerro! ¡Hay una luz gigante!»
Alertados por sus compañeros comprueban que esta luz efectivamente esta bajando por el cerro y se les acerca cada vez más. Logran ver no una, sino dos luces. Inmediatamente, el cabo Armando Valdés, al mando del grupo, ordena apagar la fogata.
Las luces eran muy potentes llegando a ser cegadoras Lo iluminaban todo en esa noche sin luna, consiguiendo incluso influir fisiológicamente al perro de la patrulla y a los caballos, que se quedaron quietos como estatuas.
Los movimientos de las luces son descritos como espectaculares, llegando a distinguir que una de ellas es de forma ovalada y con pequeñas luces rojas en su interior. Cada vez más y más se va acercando a la patrulla. El pánico comienza apoderarse de los jóvenes soldados.
Ante la cercanía del objeto, Valdés ordena a sus hombres que se coloquen con los brazos agarrados haciendo así una cadena humana, «¡Si algo pasa, que nos pase a todos juntos!», les dijo. La patrulla comienza a rezar y llorar pero sin moverse un ápice; estaban paralizados.
Aquí es cuando Valdés asumiendo el papel de líder y, cargándose de valor, se aproxima a la luz adelantándose unos 15 metros pidiendo que se identifiquen. Al no oír contestación, el cabo siguió andando un poco más y exclamó -¡en nombre de Dios quiénes son ustedes...'
Una especie de extraña niebla envuelve la silueta del suboficial haciéndolo desaparecer de la vista de sus propios hombres. De pronto todos los componentes militares de esta patrulla se vieron como saliendo de un extraño sueño y sintiendo somnolencia.
Aun así, su primera acción como grupo, fue la de buscar al cabo Valdés. Se organizaron en dos equipos y empezaron la búsqueda. Ésta fue frenética pero sin conseguir resultado alguno. No encontraban su rastro, pero el OVNI se mantenía inmóvil en el mismo lugar.
Al cabo de 15 minutos, sintieron como caer un fardo del otro lado o quizás viniera de arriba... era él. De forma inexplicable, el militar reaparece de la nada. Se encontraba en trance usando una rara entonación y balbuceando frases inconexas llegándosele solo a entender " muchachos ... ". En ese mismo momento cae desplomado en estado inconsciente.
Al final, Valdés, vuelve en sí y pronuncia una enigmática frase que aún hoy en día sigue grabada en la mente de sus hombres: «Ustedes no saben quiénes somos, ni de donde venimos... pero volveremos».
Durante toda la noche el cabo permanece en estado de shock, riéndose sin sentido, recordando a su madre y diciendo un sinfin de frases de difícil comprensión.
Los reclutas además, se percatan que el militar tenia la barba crecida, era totalmente inexplicable, ya que estaba recién afeitado aquella misma noche y su reloj estaba adelantado 5 días (esto último no fue correcto así como comentan infinidad de crónicas, en realidad no estaba adelantado sino al revés, estaba atrasado y marcaba el día 20 y ni siquiera era su reloj sino de uno de sus compañeros y no se llegaron a dar cuenta de este suceso hasta el día siguiente).
Es tal la importancia del caso que fue incluso investigado por el Centro Ovniológico Nacional de Roma dándolo como el más importante ejemplo de distorsión temporal en la historia de los fenómenos extraterrestres.
Durante años el cabo Valdés fue perseguido por periodistas de todo el mundo para hablar de lo que había vivido esa madrugada del 25 Abril de 1977 y con cifras económicas muy altas para que contase lo acontecido, pero el callaba. El Ejército Chileno le prohibió dar cualquier tipo de declaración al respecto, llegando incluso a manos de la CIA que intentaba ocultar y controlar los acontecimientos.
Fue mucho después cuando Armando Valdez Garrido decidió contar su abducción a diferentes medios de comunicación aportando nuevos datos y experiencias posteriores que, según él, había continuado teniendo.
LA MENTIRA
(18 junio 2009)Por mucho que la máquina propagandística de la nave del misterio se empeñe, Valdés explicó hace tiempo lo que ocurrió aquella noche. Lo hizo en la revista Más Allá (Nº 234), en un reportaje de Alejandro C. Agostinelli y Diego Zúñiga publicado en agosto del año pasado. "No fui abducido", admitía el ex militar y ahora devoto feligrés de la Iglesia evangélica. En un interrogatorio tortuoso para los periodistas, reconocía que aquella noche nunca estuvo desaparecido y que no se separó del grupo para enfrentarse a las extrañas luces, sino por una razón mucho más mundana: para orinar. "Siempre estuvieron en mi campo de visión y yo observándoles... Cuando uno de los soldados animó a sus compañeros a ir a buscarme, pensé que se iba a armar una hecatombe. Entonces aparecí de un salto. Por eso mis compañeros creyeron que había caído de algún sitio", confesó el falso abducido hace más de un año a Agostinelli y Zúñiga. El gran caso ovni se resumía en un joven que había ido a orinar detrás de un muro, desde el que luego había saltado para escenificar su teatral vuelta al mundo de los vivos. Fue todo una broma que se le fue de las manos y que entró en el canon ufológico, como su barba de cinco días y su reloj adelantado. Lo cierto es que el militar llevaba días sin afeitarse, pero en su día declaró lo contrario porque rasurarse era obligatorio y le podían sancionar. Y el calendario del reloj, analógico, seguramente lo adelantó de fecha él mismo.A pesar de lo declarado por Valdés a Agostinelli y Zúñiga, Jiménez descartó el lunes la broma como explicación a lo sucedido en Putre hace treinta años. El misteriólogo de Cuatro dejó al ex militar en la entrevista que vendiera su patraña, una rentable fición que le ha reportado decenas de miles de dólares a cambio de apariciones televisivas. Y así habrá quien todavía alucine con esta historia de secuestro extraterrestre, sin saber que se le ocurrió a un joven soldado mientras orinaba una noche de primavera de 1977.
Fuente : http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2009/6/18/el-caso-del-cabo-valdes-historia-del-soldado-se-fue-a [blogs.elcorreodigital.com]
Para seguir el tema de la mentira: ir aqui:
http://paranormalgeo.net/expr/1/20/ [paranormalgeo.net]
Valdés y cinco de sus hombres cantaban y reían alrededor de una fogata para combatir, como es habitual en la precordillera andina, el intenso frió de hasta 15 grados bajo cero.
Alguien miró el reloj. Eran las 3:45 cuando, de repente, llegaron corriendo Pedro Rosales y Juan Reyes, que se encontraban realizando la guardia, gritando muy nerviosos y asustados, «¡Vengan, vengan a ver lo que ocurre en el cerro! ¡Hay una luz gigante!»
Alertados por sus compañeros comprueban que esta luz efectivamente esta bajando por el cerro y se les acerca cada vez más. Logran ver no una, sino dos luces. Inmediatamente, el cabo Armando Valdés, al mando del grupo, ordena apagar la fogata.
Las luces eran muy potentes llegando a ser cegadoras Lo iluminaban todo en esa noche sin luna, consiguiendo incluso influir fisiológicamente al perro de la patrulla y a los caballos, que se quedaron quietos como estatuas.
Los movimientos de las luces son descritos como espectaculares, llegando a distinguir que una de ellas es de forma ovalada y con pequeñas luces rojas en su interior. Cada vez más y más se va acercando a la patrulla. El pánico comienza apoderarse de los jóvenes soldados.
Ante la cercanía del objeto, Valdés ordena a sus hombres que se coloquen con los brazos agarrados haciendo así una cadena humana, «¡Si algo pasa, que nos pase a todos juntos!», les dijo. La patrulla comienza a rezar y llorar pero sin moverse un ápice; estaban paralizados.
Aquí es cuando Valdés asumiendo el papel de líder y, cargándose de valor, se aproxima a la luz adelantándose unos 15 metros pidiendo que se identifiquen. Al no oír contestación, el cabo siguió andando un poco más y exclamó -¡en nombre de Dios quiénes son ustedes...'
Una especie de extraña niebla envuelve la silueta del suboficial haciéndolo desaparecer de la vista de sus propios hombres. De pronto todos los componentes militares de esta patrulla se vieron como saliendo de un extraño sueño y sintiendo somnolencia.
Aun así, su primera acción como grupo, fue la de buscar al cabo Valdés. Se organizaron en dos equipos y empezaron la búsqueda. Ésta fue frenética pero sin conseguir resultado alguno. No encontraban su rastro, pero el OVNI se mantenía inmóvil en el mismo lugar.
Al cabo de 15 minutos, sintieron como caer un fardo del otro lado o quizás viniera de arriba... era él. De forma inexplicable, el militar reaparece de la nada. Se encontraba en trance usando una rara entonación y balbuceando frases inconexas llegándosele solo a entender " muchachos ... ". En ese mismo momento cae desplomado en estado inconsciente.
Al final, Valdés, vuelve en sí y pronuncia una enigmática frase que aún hoy en día sigue grabada en la mente de sus hombres: «Ustedes no saben quiénes somos, ni de donde venimos... pero volveremos».
Durante toda la noche el cabo permanece en estado de shock, riéndose sin sentido, recordando a su madre y diciendo un sinfin de frases de difícil comprensión.
Los reclutas además, se percatan que el militar tenia la barba crecida, era totalmente inexplicable, ya que estaba recién afeitado aquella misma noche y su reloj estaba adelantado 5 días (esto último no fue correcto así como comentan infinidad de crónicas, en realidad no estaba adelantado sino al revés, estaba atrasado y marcaba el día 20 y ni siquiera era su reloj sino de uno de sus compañeros y no se llegaron a dar cuenta de este suceso hasta el día siguiente).
Es tal la importancia del caso que fue incluso investigado por el Centro Ovniológico Nacional de Roma dándolo como el más importante ejemplo de distorsión temporal en la historia de los fenómenos extraterrestres.
Durante años el cabo Valdés fue perseguido por periodistas de todo el mundo para hablar de lo que había vivido esa madrugada del 25 Abril de 1977 y con cifras económicas muy altas para que contase lo acontecido, pero el callaba. El Ejército Chileno le prohibió dar cualquier tipo de declaración al respecto, llegando incluso a manos de la CIA que intentaba ocultar y controlar los acontecimientos.
Fue mucho después cuando Armando Valdez Garrido decidió contar su abducción a diferentes medios de comunicación aportando nuevos datos y experiencias posteriores que, según él, había continuado teniendo.
LA MENTIRA
(18 junio 2009)Por mucho que la máquina propagandística de la nave del misterio se empeñe, Valdés explicó hace tiempo lo que ocurrió aquella noche. Lo hizo en la revista Más Allá (Nº 234), en un reportaje de Alejandro C. Agostinelli y Diego Zúñiga publicado en agosto del año pasado. "No fui abducido", admitía el ex militar y ahora devoto feligrés de la Iglesia evangélica. En un interrogatorio tortuoso para los periodistas, reconocía que aquella noche nunca estuvo desaparecido y que no se separó del grupo para enfrentarse a las extrañas luces, sino por una razón mucho más mundana: para orinar. "Siempre estuvieron en mi campo de visión y yo observándoles... Cuando uno de los soldados animó a sus compañeros a ir a buscarme, pensé que se iba a armar una hecatombe. Entonces aparecí de un salto. Por eso mis compañeros creyeron que había caído de algún sitio", confesó el falso abducido hace más de un año a Agostinelli y Zúñiga. El gran caso ovni se resumía en un joven que había ido a orinar detrás de un muro, desde el que luego había saltado para escenificar su teatral vuelta al mundo de los vivos. Fue todo una broma que se le fue de las manos y que entró en el canon ufológico, como su barba de cinco días y su reloj adelantado. Lo cierto es que el militar llevaba días sin afeitarse, pero en su día declaró lo contrario porque rasurarse era obligatorio y le podían sancionar. Y el calendario del reloj, analógico, seguramente lo adelantó de fecha él mismo.A pesar de lo declarado por Valdés a Agostinelli y Zúñiga, Jiménez descartó el lunes la broma como explicación a lo sucedido en Putre hace treinta años. El misteriólogo de Cuatro dejó al ex militar en la entrevista que vendiera su patraña, una rentable fición que le ha reportado decenas de miles de dólares a cambio de apariciones televisivas. Y así habrá quien todavía alucine con esta historia de secuestro extraterrestre, sin saber que se le ocurrió a un joven soldado mientras orinaba una noche de primavera de 1977.
Fuente : http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2009/6/18/el-caso-del-cabo-valdes-historia-del-soldado-se-fue-a [blogs.elcorreodigital.com]
Para seguir el tema de la mentira: ir aqui:
http://paranormalgeo.net/expr/1/20/ [paranormalgeo.net]


















